
SÍNTOMAS
Por lo general, las personas que tienen esta patología no presentan ningún síntoma, y se descubrirá al llevar a cabo un ecocardiograma por otra razón (estudio de soplos, por ejemplo). En ocasiones, propicia la aparición de un ictus o accidente cerebrovascular al facilitar el paso del coágulo de sangre (formado en las piernas, de manera habitual) a través del foramen oval a la circulación sistemática y por ella al cerebro. A veces, también se relaciona esta patología con una mayor posibilidad de padecer migrañas.
