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miércoles, 7 de noviembre de 2018

Pericarditis

Resultado de imagen de pericarditisEl pericardio es una fina membrana de doble capa fibrosa, similar a un saco, que rodea y protege al corazón (como la pleura al pulmón). Entre sus dos capas se encuentra una pequeña cantidad de líquido que actúa como lubricante.

Cuando esta membrana se inflama, las dos capas se rozan y se produce lo que conocemos como pericarditis.

Por lo general, comienza de forma repentina y dura poco tiempo (pericarditis aguda). Si es continua o aparece de forma más grande se considera pericarditis crónica. Además, afecta principalmente a hombres de entre 20 y 50 años.

Cuando se produce esta inflamación, el nivel de líquido aumenta se produce un derrame pericárdico y puede llegar incluso a taponar el corazón, impidiendo su correcto funcionamiento.

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Derrame pericárdico y taponamiento cardíaco
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Sin embargo, esta capa no es imprescindible para que el organismo funcione, por lo que su ausencia no supondría ningún riesgo para la salud.

Con frecuencia, la pericarditis se dice que es idiopática; es decir, su causa es difícil de determinar.
Sin embargo, las más comunes son:
  • Infecciosa: ya sea vírica (virus), bacteriana (bacterias) o fúngica (hongos)
  • Patologías o cirugías cardíacas: se incluye también un previo infarto de miocardio
  • Enfermedades sistémicas: cáncer (leucemia), insuficiencia renal, enfermedades autoinmunes (artritis reumatoide), hipotiroidismo...
  • Determinados fármacos: anticoagulantes, penicilina, fenilbutazona, isoniacida...
  • Determinados tratamientos: radioterapia
  • Tumores 
  • Traumatismos torácicos: lesiones en el esófago o corazón (por ejemplo, debidos a un accidente)

Síntomas y complicaciones de la Pericarditis

Existen dos tipos de pericarditis. Por un lado, la pericarditis aguda que dura menos de tres semanas y cuyo síntoma más recurrente es el dolor punzante intenso en el pecho, sin embargo hay gente que lo describe como leve pero constante, intensificándose al toser, acostarse o inhalar. Por otro lado, encontramos la pericarditis crónica, que dura entre cuatro y seis semanas y es continua. En ella se produce una inflamación crónica en la que se genera líquido alrededor del corazón.

La mayoría de los signos y síntomas de la pericarditis son: dificultad para respirar, dolor punzante en el pecho que se puede trasladar al hombro izquierdo, debilidad, fatiga, hinchazón abdominal...

La pericarditis puede tener complicaciones, entre las que destacan:

  • Pericarditis constrictiva. Puede presentar engrosamiento, cicatrización y contracción del pericardio, que dificulta que el corazón trabaje perfectamente.





  • Taponamiento cardíaco. Esto ocurre porque se acumula líquido en el pericardio que no permite que el corazón se llene completamente. Este puede ser mortal si no se trata.

Diagnóstico de la pericarditis

Para establecer el diagnóstico de la pericarditis lo primero es revisar la historia clínica del paciente y realizarle una exploración física donde el facultativo podrá detectar el sonido característico de la pericarditis, el roce pericárdico. Pero probablemente se llevarán a cabo tras pruebas como:

  • Electrocardiograma: nos informas sobre
    la actividad eléctrica del corazón, que en el caso de sufrir una pericarditis se ve alterada.
  • Radiografía de tórax: permite obtener una imagen cardíaca a través del uso de rayos X. En el caso de sufrir esta enfermedad se observará acúmulo de líquido en el pericardio.
  • Ecocardiograma: igual que la anterior nos ofrece una imagen del corazón permitiéndonos ver si existe acúmulo de líquido pericárdico.
  • Tomografía computarizada: nos ofrece una imagen más detallada del corazón que ns permite excluir otras enfermedades que puedan estar causando los síntomas como una embolia pulmonar o una disección aórtica.
  • Resonancia magnética: nos ofrece una imagen gracias a ondas sonoras que nos permiten ver si el pericardio está inflamado u engrosado.

Tratamiento de la Pericarditis

El tratamiento de la Pericarditis se fijará en función de la causa y de la gravedad de la enfermedad, siendo posible que los casos más leves no necesiten un tratamiento estricto. 
De manera habitual, se recetan fármacos para conseguir reducir la inflamación junto con la hinchazón que se asocian a esta patología. Podemos destacar:

  • Analgésicos. Tanto los que podemos conseguir sin receta (ibuprofeno, aspirina...), como los dependientes de receta médica pueden ayudar a disminuir la hinchazón así como los dolores que se asocian a la Pericarditis.
  • Colquicina, cuya función es reducir la duración de los síntomas además de disminuir el riesgo de que esta patología vuelva a aparecer. Sin embargo, es importante destacar que no se recomienda utilizar este medicamento con ciertos problemas de salud preexistentes. 
  • Corticoesteroides, en caso de que el paciente no responda ni a los analgésico ni a la conquicina, o si presenta síntomas recurrentes, con gran probabilidad el médico recetará esteroides (como el caso de la prednisona, por ejemplo).
En caso de taponamiento cardíaco (una de las posibles complicaciones de la Pericarditis), es posible que el paciente requiera de hospitalización y se pueden llevarse a cabo alguno de los siguientes procedimientos:

  • Pericardiocentesis, este procedimiento consiste en quitar y drenar el exceso de líquido de la cavidad pericárdica utilizando una aguja estéril o un catéter. Se realizará con anestesia local.
  • Pericardiectomía. En casos de pericarditis constrictiva, mediante este procedimiento, se extraerá todo el pericardio que se haya vuelto rígido y dificulte el bombeo del corazón.

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