sábado, 10 de noviembre de 2018

Diagnóstico de la Arteriopatía Periférica

Para el diagnóstico de la arteriopatía periférica se pueden llevar a cabo diferentes pruebas:
  • Exploración física: si se palpa un pulso débil por debajo de la arteria, soplos que se escuchan con un estetoscopio, presión arterial disminuida en la zona afectada... esto puede indicar que existe enfermedad arterial periférica.
  • Índice tobillo-brazo (ABI): lo que se hace con este estudio es comparar la presión arterial del brazo con la del brazo. Se suele realizar también tras realizar leve ejercicio, como caminar por una cinta, para determinar que arterias se estrechan después del ejercicio.
  • Ecografía: evalúa flujo sanguíneo para así identificar las arterias que están bloqueadas.
  • Angiografía: se inyecta un tinte en los vasos sanguíneos para comprobar el recorrido de la sangre rastreando el tinte con diferentes técnicas de diagnóstico por imágenes. 
  • Análisis de sangre: se realiza una pequeña extracción de sangre para analizarla y así medir los niveles de colesterol y triglicéridos.

Tratamiento de la Arteriopatía periférica

El tratamiento para la enfermedad arterial periférica tiene principalmente dos objetivos, estos serán:

  • Controlar los síntomas como el dolor de pierna, para que el paciente sea capaz de reanudar las actividades físicas. 
  • Frenar la progresión de la ateroesclerosis para disminuir el riesgo tanto de accidente cardíaco como de accidente cerebrovascular.
Los cambios en el estilo de vida, como dejar de fumar, pueden reducir el riesgo de presentar complicaciones. En caso de que estos cambios no sean suficientes, será necesario tratamiento médico adicional, pudiendo el médico recetar alguno de los medicamentos que explicaremos a continuación.
  • Medicamentos para bajar el colesterol: la estatina, por ejemplo, cuya finalidad es reducir el riesgo de ataque cardíaco o accidente cerebrovascular. 
  • Medicamentos para la presión arterial alta: el objetivo será reducir la presión arterial sistólica a 140 mmHg o la presión arterial diastólica a 90 mmHg o incluso menos.
  • Medicamentos para controlar la glucosa en sangre: en casos de diabetes, esto cobra una agran importancia.
  • Medicamentos para prevenir los coágulos de sangre: la arteriopatía periférica ocasiona un menor flujo sanguíneo a las extremidades, por lo que será muy importante mejorar este flujo. La aspirina será un ejemplo de este tipo de medicamentos.
  • Medicamentos para aliviar los síntomas: el cilostazol, por ejemplo, hace que aumente el flujo a las extremidades al conseguir mantener la sangre anticoagulada y ensanchar los vasos sanguíneos.
En algunos casos sería necesario realizar angioplastia o cirugía para tratar la enfermedad periférica.
De esta primera intervención ya hemos hablado en publicaciones anteriores, pero haremos un pequeño recordatorio diciendo que es un procedimiento por el que se introduce un catéter a través de vaso sanguíneo hasta la arteria afectada. Otro procedimiento posible será la terapia trombolítica, que consiste en introducir un medicamento para disolver el coágulo de la arteria afectada.

Aneurisma de la Aorta torácica

Un aneurisma es un ensanchamiento anormal de las paredes de una arteria, siendo estas vasos sanguíneos que transportan sangre oxigenada del corazón a otras partes del organismo. En caso de que el aneurisma crezca, puede ocasionar rotura y como consecuencia un sangrado peligroso, pudiendo producirse la muerte.

La mayor parte de estos trastornos se localizan en la arteria aorta (vaso de mayor calibre que va desde el corazón por el pecho y el abdomen). 

Podemos destacar dos tipos de aneurisma aórtico:

  • Los torácicos, que ocurren en la porción de la aorta que discurre por el pecho.
  • Los abdominales, que se localizan en la parte de la arteria que pasa por el abdomen. 

Hay personas propensas a padecer dicho ensanchamiento arterial, por lo que será de suma importancia que se sometan a pruebas puesto que los aneurismas son capaces de desarrollarse y crecer sin presentar el paciente ningún tipo de síntoma.  Estas pruebas se recomendarán sobre todo en personas con un rango de edad comprendido entre 65 y 75 si presentan antecedentes familiares o bien son fumadores. 

Síntomas del aneurisma aórtico

Un aneurisma aórtico es, generalmente, no detectable en su inicio, pues crece de forma bastante lenta sin que se asocie ningún tipo de sintomatología. Algunos no presentarán sintomatología nunca debido a su pequeño tamaño y otros sí pues aunque comiencen siendo pequeños pueden crecer.

Cuando el aneurisma aumenta su tamaño el paciente puede tener una serie de síntomas como:
  • Dolor o sensibilidad en el tórax.
  • Dolor en la espalda.
  • Aumento de la frecuencia cardíaca.
  • Presencia de ronquidos al dormir.
  • Tos y falta de aire.
Si nos centramos en los diferentes tipos de aneurisma y sus signos y síntomas, destacamos tres:
  • Aneurisma de la aorta abdominal: dolor en la espalda que puede cesar si el paciente se coloca en una determinada posición y observación de una masa pulsátil abdominal. Si el aneurisma rompe las posibilidades de supervivencia son muy bajas debido a la hemorragia masiva que desencadena el shock y la muerte.
  • Aneurisma de la aorta torácica: es el aneurisma más peligroso puesto es muy silencioso, es decir, puede ser muy grave y el paciente no presentar ningún síntoma. Pero puede producir tos, sibilancia y dolor en la parte superior de tórax y espalda. También puede dificultar la ingesta de alimentos debido a la compresión esofágica. A veces se confunde con un ataque cardíaco porque el dolor se irradia a los brazos.
  • Aneurisma disecante: estos pacientes presentan un dolor repentino y muy fuerte en la zona superior de la espalda, entre los dos omoplatos. Las consecuencias son diversas: ataque cerebrovascular, infarto o parálisis de una extremidad.

viernes, 9 de noviembre de 2018

Diagnóstico del Aneurisma Aórtico

Los aneurismas se detectan sobre todo en pruebas médicas rutinarias. Estas pruebas son:
  • Radiografía de tórax: suelen realizarse para detectar otra enfermedad y se detecta un aneurisma aórtico
  • Ecocardiograma: utiliza ondas sonoras para capturar imágenes en tiempo real del corazón, además, muestra el movimiento de las cavidades y válvulas cardíacas. Frecuentemente se realiza esta prueba a los familiares de personas que padecen aneurisma aórtico.
  • Exploración por tomografía computarizada: detecta la forma y tamaño del aneurisma debido a que proporciona imágenes claras de la aorta. Esta utiliza rayos X, por ello no es muy bueno realizar ya que se somete el cuerpo a una gran radiación.
  • Resonancia magnética: utiliza un campo magnético y pulsos de energía de onda de radio para generar imágenes del cuerpo en las que se detecta el aneurisma con su tamaño y ubicación.
Como esta enfermedad puede ser hereditaria, se pueden realizar diferentes exámenes para detectar el aneurisma:
  • Pruebas de diagnóstico por imágenes: es recomendable que los familiares de primer grado practiquen un ecocardiograma u otro tipo de pruebas para detectar diversas patologías.
  • Prueba genética: si existen antecedentes familiares de aneurisma es posible que se deba someter a pruebas genéticas.

Tratamiento del Aneurisma Aórtico

 Imagen relacionada
A día de hoy no existe un tratamiento completamente eficaz para tratar el aneurisma aórtico, y el objetivo principal es prevenir su crecimiento y actuar antes de que se rompa.

Las opciones que tenemos ante esta patología son ciertos medicamentos y la cirugía, que se pauta en función del tamaño del aneurisma (se realiza intervención quirúrgica en aneurismas mayores de 5-7 cm).

En cuento a los medicamentos más utilizados se encuentran:
Resultado de imagen de cirugia de aneurisma de aorta toracica
  • Betabloqueantes: reducen la TA y la FC (frecuencia cardíaca)
  • Antagonistas del receptor de la angiotensina II (por ej. valsartrán)
  • Estatinas: reducen los niveles de colesterol, ayudando así a reducir las obstrucciones arteriales (por ej. atorvastatina)

Centrándonos ahora en la cirugía de aneurisma, distinguimos distintos tipos, entre los cuales el más común es la cirugía a tórax abierto (se extrae la porción afectada de la aorta y se realiza un injerto sintético en su lugar). Otro tipo de cirugía es la endovascular, donde el injerto se coloca mediante un catéter insertado a través de la arteria femoral.

Resultado de imagen de aneurisma de aorta toracica

Además de estos dos tipos, existen otras cirugías de corazón con el fin de reparar o reemplazar las válvulas afectadas por el aneurisma. 

jueves, 8 de noviembre de 2018

Endocarditis

La endocarditis consiste en la inflamación del endocardio, es decir, del revestimiento interno de las válvulas y cavidades cardíacas, que se produce por la infección de bacterias. Esta endocarditis ocurre sobre todo en pacientes que presentan otras patologías como válvulas protésicas, valvulopatías o cardiopatías congénitas, aunque también se puede presentar en pacientes sanos.




La endocarditis se produce porque ciertos microorganismos se fijan al endocardio ya que llegan al corazón por el torrente sanguíneo. Una vez allí, comienzan a multiplicarse formando vegetaciones o abscesos (acúmulos de pus).  Algunos de los modos que utilizan estos microorganismo para entrar en nuestro organismo son los procedimientos dentales, procedimientos del tracto respiratorio, gastrointestinal o genitourinarios.
Las bacterias más frecuentes son los streptococos o estafilococos.
La endocarditis puede ser aguda (evoluciona en días y es provocada por gérmenes muy agresivos) o crónica (evoluciona en semanas o incluso meses y es causa por gérmenes poco agresivos).

Síntomas y complicaciones de la Endocarditis


La endocarditis puede manifestarse de forma lenta (endocarditis subaguda) o repentina (endocarditis aguda) en función del microorganismo causal, de la existencia de algún problema cardíaco de fondo y la válvula afectada. Además, los signos y síntomas varían según las condiciones del paciente.


Los síntomas más habituales son una elevación de la temperatura corporal, fatiga, escalofríos, sudoración, dificultades respiratorias, hinchazón y dolor en las extremidades, malestar general...

Por lo general, estos síntomas se ven más acentuados en la endocarditis aguda, llegando a una temperatura de 40ºC.

Además, en este tipo de endocarditis, la infección puede extenderse al resto de órganos, produciendo un síndrome séptico (los órganos afectados dejan de funcionar) y, si los vasos sanguíneos se rompen, se puede llegar a producir la muerte. Esto se debe a que el corazón presenta acúmulos de bacterias y fragmentos celulares, denominados vegetaciones, que pueden desplazarse al resto del cuerpo.

Otros signos y síntomas menos frecuentes son:
  • Pérdida de peso
  • Petequias: pequeñas manchas de color púrpura o rojo en la piel (pequeñas hemorragias)
  • Lesiones de Janeway: manchas rojas e indoloras en las plantas de pies y manos
  • Nódulos de Osler: ganglios rojos y dolorosos por debajo de la piel en dedos de manos y pies
  • Inflamación de pies, piernas y abdomen
  • Sangre en orina
  • Dolor ligero en el bazo



Debido a todas estas manifestaciones, la endocarditis puede producir diversas complicaciones graves a largo plazo:
  • Problemas cardíacos: soplos, insuficiencia cardíaca...
  • Accidente cerebrovascular
  • Convulsiones
  • Parálisis total o parcial
  • Abscesos (acumulación de pus) en corazón, pulmones y otros órganos
  • Embolia pulmonar
  • Daño renal
  • Agrandamiento del bazo
  • Muerte (en casos extremos)

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