- Oxigenoterapia: en aquellos pacientes que muestren dificultad respiratoria, signos de insuficiencia cardíaca o saturación de oxígeno<90% se llevará a cabo un aporte de O2 de 2-4 l/min.
- Aspirina, cuya función es impedir la formación de nuevos coágulos de sangre. Se administrará de forma rápida tras sufrir un IAM, salvo contraindicaciones.
- Nitroglicerina: reduce el trabajo que el corazón tiene que realizar, al mismo tiempo que mejora el flujo de la sangre a través de las arterias coronarias.
Las medicinas más comunes que se utilizan para el tratamiento de un ataque cardíaco son:
- Trombolíticos: su función principal es la disolución de coágulos que se encuentren bloqueando las arterias coronarias.
- Betabloqueantes: al igual que la nitroglicerina disminuye el trabajo que realiza el corazón y además, previene la aparición de un nuevo episodio de ataque cardíaco.
- Anticoagulantes: al hacer que la sangre sea menos espesa previene la formación de trombos en las arterias.
- Antiagregantes plaquetarios: evita la formación de coágulos impidiendo que las plaquetas se junten entre sí.
Con todo, estes no son los únicos tratamientos disponibles, existen también unos procedimientos no farmacológicos:

- Angioplastia con balón: se usa para abrir las arterias coronarias que se encuentran obstruídas por un trombo restaurando así el flujo sanguíneo.

- Bypass coronario: intervención cuya finalidad es la obtención de un trozo de vaso sanguíneo de la pierna, el pecho u otra porción del cuerpo para posteriormente injertarlo por encima o por debajo del área estrecha bloqueada de la arteria coronaria.
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